
Mi práctica arquitectónica nace en el silencio de una intuición afinada por la disciplina, donde la filosofía, el tiempo y la presencia humana convergen para dar forma al espacio. Enraizada en una profunda investigación académica y en la experiencia viva de la enseñanza, entiendo la arquitectura como un acto de revelación, surgido del contraste entre luz y sombra, permanencia y cambio, pausa y uso, donde el significado precede a la forma. Trabajo con los materiales como portadores de memoria y verdad, entrelazando el oficio ancestral y la artesanía humana con estructuras sostenibles y contemporáneas que responden a las exigencias éticas de nuestro tiempo sin borrar su origen. Forjado por un recorrido multicultural y multidisciplinario, creo en la fluidez entre culturas, escalas y formas de pensar, traduciendo la complejidad en claridad. Lidero con intuición, autoridad y cuidado, cultivando propósitos compartidos y confianza, mientras un conocimiento cultural y artístico en constante crecimiento ancla cada proyecto en un relato humano más amplio: la arquitectura como un diálogo consciente e inconsciente entre lo que fue, lo que es y lo que debe perdurar.





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